
- ¡ vaya unas ovejas tontas que tengo! ¡Es que no hacen una a derechas! ¡Vamos, que pongo un circo y me crecen las ovejas enanas!
La mujer del pastor, que le tocó a éste en una rifa, y, con todo, tiene más fuste que él, le recrimina:
- ¿y qué esperas de los animales? Son lo que son y punto. Si hubieran estudiado no serían ovejas. Serían intelectuales, ingenieros....
- ¡pero si yo no quiero tener ingenieros en el corral, yo lo que quiero es que...
- ¿qué, qué? ¿Qué es lo que quieres?
- ¡no lo sé! ¡pero no quiero las ovejas tan tontas que tengo!
- ¿ pues qué esperas de una oveja?

Y así pasan los días. Discutiendo. El hombre pensando en las ovejas tan tontas que tiene y en la mujer que, aunque le tocó en una rifa, no le entiende.
La mujer, por su parte, piensa en lo tontos que son los hombres, siempre queriendo lo que no puede ser.
Las ovejas, mientras tanto, no riñen, sino que comen, pacen, balan, pean y duermen, que la vida son dos días. ¿Quién es el más inteligente de esta historia?