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domingo, 26 de septiembre de 2010

IV Muestra del Trueque de Gascueña 2010

Para la IV Muestra del trueque de Gascueña se prevé una representación bastante exhaustiva de los artesanos de Tinajas (Tinajas Capital de la Cerámica).
Para la misma han realizado una edición especial de números de calle y una edición fuera de concurso en la que se mostrará las nuevas tendencias del buenismo militante aplicadas al azulejo. Con ello, los artesanos de Tinajas (Tinajas Capital del Mural Cerámico) se incorporan al regeneracionismo del Universo, se adhieren a la Alianza de las Civilizaciones Interplanetarias y pluricelulares y presentarán en Gascueña obras inéditas inspiradas en el nuevo orden mundial.

Por ejemplo: una cosa gorda. Y tonta. Y fofa. Y mal hecha. No se le puede decir: ¡vaca! No. Hay que llamarla ente adipósico mal distribuido.

De esta manera los artesanos de Tinajas (Tinajas capital mundial del azulejo) se adhieren entusiásticamente a las directrices emanadas del Protocolo de Kyoto, los acuerdos de Camp David, la resolución de Oslo y la declaración de Huete.
Quedamos a la espera de la subvención milmillonaria a la que nos creemos acreedores por parte de esta simpática agradable y tan necesaria asociación de golfos (la ONU), imprescindible para el entendimiento y el amor entre los pueblos (y, por qué no decirlo, para el amor también hacia los seres extraterrestres, multidimensionales y pluricelulares que pulularán por esos mundos de Dios).

domingo, 20 de junio de 2010

Buenas intenciones.


- yo a ti -dice el gallino a la gallina- te voy a sacar de picar migajas en el suelo y te voy a poner piso en Alcalá.
- ¡a ver si es verdad! -clama la gallina, complacida-

Y se escapan del gallinero y echan a correr para Alcalá. O lo que el gallino se figura como tal.
- buá, tía -dice el lobo feroz a Caperucita- tú pasa de convencionalismos sociales, arrejúntate conmigo y ¡ála, a vivir a lo bestia¡ ¿no te hace?
- ¡vale! -responde Caperucita, que no es rencorosa y ya ha olvidado que el lobo se comió a la abuelita-.

Y allá, que se van los dos, a vivir de aquella guisa. Por el camino se encuentran al gallino y la gallina, y el lobo no pierde ocasión para mostrarse galante con su chica:

- ¿qué te apetece, Caperucita, gallina en pepitoria o estofado de gallina?
- en pepitoria.
- pues saca del petate las perolas, haz un fuego y ponte a pelar las patatas que en un santiamén estoy aquí con la carne.

En dos saltos se planta ante las gallinas, les retuerce el pescuezo y las despluma para su dama.

Y comieron felices que comieron perdices. Bueno, perdices no, gallinas, pero para el caso es lo mismo.

Fín.


Los cuentos contemporáneos tienen estas cosas: que son muy tontos. No dan ni para media moraleja. Aunque podría ser aún peor: podrían ser cuentos políticamente correctos.

Final políticamente correcto de derechas: Caperucita es fusilada por roja.

Final políticamente correcto de izquierdas: Caperucita es fusilada por contubernio con la Opresión tras un juicio instruido por un juez estrella salvapatrias.